La impetuosa paradoja del amor eterno, existenciales momentos
de placer que van consigo encareciéndose en las montañas de antaño del corazón,
placer efímero, solo placer pequeño y momentáneo.
Uno simplemente no se da el lujo de cuidarse a uno mismo en
el momento que entra a la barrera pronunciada de una sociedad, algunos dicen
que los tiempos cambian, pero siguen ahí, inertes.
Los extraños latidos y el conversar con conjunto sociales que
ya salieron de la crítica constructiva de acciones sociales “ bien vistas” dan
a refelxionar que: - el cronopio que
llevas dentro no esta para compartirla con otra persona, si no esta para
hacerla amiga de otro cronopio.
A lo consecuente lo que lleva esta sutil reflexión es, “uno no puede enamorarse de otra persona, si
no se enamora de uno mismo primero” viceral, pero necesario.
En un entrevista que se dio a Michel Foucault
realizada por Raúl Fomet-Betancourt. Helmul Becker y Alfredo Gómez-Muller el 20
de enero de 1984. Publicada en la revista Concordia No 6,
1984. pp.99-116. En el cual le preguntan, <<…¿ Se trata de un trabajo de uno
sobre sí mismo que puede ser comprendido como una determinada liberación, como
un proceso de liberación.?...>>
A
lo que responde.
<<…Siempre he
desconfiado un tanto del tema general de la liberación, en la medida en que, si
no lo tratamos con algunas precauciones y en el interior de determinados
límites, se corre el nesgo de recurrir a la idea de que existe una naturaleza o
un fondo humano que se ha visto enmascarado, alienado o aprisionado en y por
mecanismos de represión como consecuencia de un determinado numero de procesos
históricos, económicos y sociales. Si se acepta esta hipótesis, bastaría con
hacer saltar estos cerrojos represivos para que el hombre se reconciliase
consigo mismo, para que se reencontrase con su naturaleza o retomase el
contacto con su origen y restaurase una relación plena y positiva consigo
mismo. Me parece que éste es un planteamiento que no puede ser admitido así,
sin más, sin ser previamente sometido a examen. Con esto no quiero decir que
la liberación, o mejor, determinadas formas de liberación, no existan: cuando
un pueblo colonizado intenta liberarse de su colonizador. estamos ante una
práctica de liberación en sentido estricto. Pero sabemos muy bien que. también
en este caso concreto, esta práctica de liberación no basta para definir las
prácticas de libertad que serán a continuación necesarias para que este pueblo,
esta sociedad y estos individuos puedan definir formas válidas y aceptables de
existencia o formas válidas y aceptables en lo que se refiere a la sociedad
política. Por esto insisto más en las prácticas de libertad que en los procesos
de liberación que, hay que decirlo una vez más. tienen su espacio, pero que no
pueden por sí solos, a mi juicio, definir todas las formas prácticas de
libertad. Nos encontramos ante un problema que me he planteado precisamente en
relación con la sexualidad: atiene sentido decir liberemos nuestra sexualidad?
¿El problema, no consiste más bien en intentar definir las prácticas de
libertad a través de las cuales se podría definir lo que es el placer sexual,
las relaciones eróticas, amorosas y pasionales con los otros? Este problema
ético de la definición de las prácticas de libertad me parece que es mucho más
importante que la afirmación, un tanto manida, de que es necesario liberar la
sexualidad o el deseo….>>
Los deseos mas sublimes se pueden generar uno atravez del
autoestima y del conocimiento, siempre emperativo, siempre pasional y siempre
romantico. Los estatutos sociales que imponen en esta vida son los menos
correctos, hay gente que nunca ha querido salir de su zona de confort, para no
ser cuestionado, ni tampoco sentirse solo.
Establecer esterotipos que nunca van a encontrar sentidos en
si, jamás funcionara, se debe conocer, se debe cuestionar, se debe establecer,
ls vinculos ahí estan, las herramientas siempre han estado en la mesa, solo
toca luchar.
Uno conoce a la pareja perfecta, si sabe que es una
pareja perfecta…
-
Luis, 1 septiembre de
2017.

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