Son las 10h47 de la mañana un
día de muchas actividades productivas, pero, se siente aun es hoyo en el pecho,
esa ansiedad malentendida por nosotros, y que es lo que hacemos, típico…
cableados dentro de una sociedad sin instrucciones a buscar conceptos genéricos
sobre nuestros males, y consultar a veces a charlatanes que pretenden ayudar,
claro la mayoría pero pocos no.
Es aire de ansiedad ese
malestar que no te deja trabajar, y hacer un millón de cosas, menos las cosas
coherentes y respuestas reciprocas que te da en la cabeza, menos mal soy el
único que no ve muchas esas cosas, pero, sin embargo las tengo que sentir, son
las 10h49 y todavía el aire enclaustrado de mala energía no se va en mi pecho.
Saludo a todos mis colegas del
trabajo, mostrando la mejor cara, pues así me educaron así me enseñaron que
tengo que saludar, incluso al que menos me cae de esta fría oficina. Algunos que
más me agradaban se han ido, hay una nueva ley que dice que no va a ver más
contratos, por suerte y con mucho esfuerzo gane un nombramiento acá, me quedaré
con trabajo, es un alivio efímero de que dinero no me va a faltar, pero aun así
faltan muchas cosas.
Un día mi enamorada me dijo que
no es posible que no te conozcas ni si quiera el 1 % por ciento de ti, no es
que no me conozca, si no que me cuestiono todo el tiempo si lo que hago está
bien, hay personas que supuestamente lo saben, hasta que conocen otra realidad.
Amo eso, cuando encuentras una
verdad y tu cuerpo empieza cambiar, amo cuando la persona cree que esta en lo
correcto y la verdad, no lo está, ese descubrimiento lo he alcanzado, todo lo
que me habían dicho está mal, pues esta oveja negra se tiene que salir del
rebaño señalado para buscar nuevas fuentes y nuevas aventuras.
Es extraño aún así con mi
nombramiento y seguir supuestamente lo que en la sociedad está correcto,
extraño muy extraño irónico y contradictorio.
Un buen hombre tiene que buscar
que es lo que le parece correcto, sea este, mal o bien visto por la gente, pues
al final que importa ¿verdad?
Son las 10h57 sigo en mi
oficina sin el éxito de empezar mi rutina y aún así sigo escribiendo, veo a los
compañeros en la cafetería, charlan si, charlan mucho.
Solo quiero enredarme en auto-descubrimiento, con herramientas lógicas en mi cabeza, solo quiero hacer lo
correcto y aun así se hieren a personas.
Son as 10h59 mi ansiedad bajo
un poco, ahora sigo escribiendo, con la gran cuestión de que siempre hay un más
en nosotros, esa pequeña chispa que nos obliga hacer estupideces, y seguir riéndonos.
Son las 11h00 sigo sentado, se
escucha a mi amigo teclear en una computadora diagonal, más o menos a unos 6
pasos al frente de mí, girando la puerta a la derecha, un buen amigo un buen biólogo.
Son las 11h01 y la verdad ya me
siento mejor, escribir estupideces me tranquiliza, publicarlas aumenta mi ego,
pero sigo creyendo que nadie se conoce ni si quiera el 1%, solo se conoce el caparazón
de otras personas al 100%.
Son las 11h02, creo que ya
estoy bien, mi ansiedad desapareció, y quiero que la gente este consiente de
que no se conoce ni siquiera el 1%...
Luis, 09 de enero del 2019.

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