Carola no baja estrellas a
simples personas a las cuales sus puntos transcendentales de interés es el cómo
estas, que haces y que más.
Recuerdo a Carola, musa
misteriosa, carácter fuerte y frivolidad exclusiva, recuerdo aquella manera
sarcástica de divertirte, reírte de cosas mundanas ser “rara” y aun así seguir
encantadora.
Recuerdo a Carola, Carola una
de las pocas chicas que llega a perpetuar tanta intriga desde el primer cabello
de la cabeza, hasta el centro de todos nuestros íntimos deseos. Recuerdo ese
fénix, te recuerdo Carola, bajo un millón de espejos en las cuales entablas esa
dulce tertulia llena de girasoles, si esos que tanto te encantan, te recuerdo Carola.
El ímpetu de tu rareza y el
hablar del poema mal hecho constituyen tu rostro lleno de estrellas, tu
seriedad empírica y de tu belleza. Carola te recuerdo.
Te recuerdo en aquella
conversación en el cual expresas un sinfín de demonios extraños los mismos
demonios que ahora están bien adentro de mi cabeza, por medio de tus palabras
psicóloga logre entender que no me encontraba solo, que si se podía dar varias
maneras de amar, y explicar por fin cual sería el camino no listo ni
predeterminado, pero eso sí, muy interesante y divertido. Te recuerdo flaca de
verdad y hoy te pienso más de la cuenta, aunque pueda doler un poco pero te
pienso.
Musa perdida espero que
regreses pronto, hay veces que esta vida de excesos no tiene sentido si no lo
comparto, niña rara.
Buscare en ese recuerdo y
encontrare todas las razones por la cual no se debe mantener quieto, al “malcriadito”, al bondadoso y al raro.
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No existe nadie que me cuide
y me haga una mejor persona porque de hecho ya la soy, no es el tema de
egocentrismo, sino una realidad.
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Lo que ahora necesito es
alguien que tome malas decisiones conmigo y nos pasemos gara todo el tiempo,
algo así como tu fan zombie.
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Luis,
18 de abril del 2019.

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